Como todos los días, acababa de sentarme tras el escritorio. Por delante tenía 3 horas de pantalla antes de hacer una pausa para tomar un café. Entre el correo, mirar extractos de bancos y apagar algún que otro fuego, tendría que anclarme a la silla demasiado tiempo. Pero un dolor difuso del pecho hacía presagiar que ese día algo sería diferente.

Advertencia: esta página es mejor que la leas mientras caminas.

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La impresora y el corazón

Puede que pienses que estoy cogiendo el rábano por las hojas. Que para venderte impresoras multifunción láser te estoy largando un cuento de amor imposible entre un periférico informático y un órgano vital. Y en parte tienes razón. Una impresora no puede funcionar como desfibrilador. Pero lo que si puede es obligarte a modificar tus hábitos. Para hacerlos más saludables. Y de una forma muy simple.

La silla y tu salud

Es cierto que la impresora no tiene una relación directa con tu salud (que