Toner compatible

Comercializamos toner compatible para más de 600 modelos de impresoras pertenecientes a 12 marcas. Los más vendidos son los toner compatible Brother y toner compatible HP.

Introduce el modelo de tu impresora o la referencia del toner original en el buscador que está arriba y te aparecerá un listado de modelos de toner compatible y original. En caso de no encontrarlo, envíanos por favor un correo a tienda@greenjet.com y te daremos un presupuesto y plazo de entrega.

Historia del tonercompatible Greenjet

Una marca es una firma donde el cliente puede reconocer el valor que obtiene por su dinero. Hasta en los compatibles hay marcas. Si te digo que Greenjet es uno de los mejores tonercompatible que puedes encontrar, es probable que no me creas. Después de todo soy parte interesada y la calidad de un producto puede ser algo subjetivo. En lo que si coincidiremos es en que una empresa que se mantenga haciendo lo mismo después de dos décadas debe estar haciéndolo bien.

Aunque abrimos las puertas del negocio en Septiembre de 1990 (ahora cumplimos 26 años), empezamos a vender tonercompatible en 1994. El cómo lo hicimos fue una historia rocambolesca, con tintes que recuerdan al timo de la estampita.

Una impresora de 9000 euros

Por aquel entonces una impresora láser de 8 páginas por minuto costaba cerca del medio millón de pesetas. Si hacemos el cambio sin más, podría calcular una equivalencia de 3000 euros. Pero estas cosas no se calculan así, con una simple conversión. Hay que tener en cuenta el poder adquisitivo de ese medio millón de pesetas. Te podías comprar un piso normalito por 5 millones de pesetas, esto es la impresora costaba la décima parte. Trasladándonos a la actualidad, donde –crisis inmobiliaria incluida- un piso barato cuesta los 90000 euros, una impresora debería costar 9000 euros.

Más fotocopiadoras que impresoras

Las impresoras eran escasas. Tampoco había muchas oficinas que tuviesen ordenadores. Casi todas tenían máquinas de escribir, con lo que si querías duplicar un documento te hacía falta un equipo muy caro: la fotocopiadora. Habían varias marcas que luchaban por hacerse un hueco en la pequeña oficina. Pero había una fotocopiadora que había lanzado Canon que les ganó a todas por precio. Era el modelo PC20, una máquina que había revolucionado el mercado de fotocopiadoras poniéndolas al alcance de cualquier oficina. Pero había un coste oculto. Su toner, que duraba unas 2000 páginas, costaba unos 150 euros (25.000 pesetas). Había pues un buen incentivo para inventar un tonercompatible que supusiese un ahorro a los expoliados compradores.

Aprender a reciclar toner

Un día apareció un anuncio en El Pais. Una empresa prometía desvelar los secretos del reciclaje de todo tipo de cartuchos de toner. Por la módica cantidad de 500.000 pesetas te prometían la maquinaria necesaria y la formación.

“Es mucho dinero para un curso”, me dijo mi esposa

La convencí diciéndole que solo la maquinaria podía valer ese dinero. Que se hiciese el cargo que el curso me saldría gratis. Así que le pedí un préstamo al banco (en ese entonces al 18% de interés anual) y me fui a Barcelona con un talón conformado en la cartera.

Para salir corriendo

La dirección que tenía correspondía a un apartamento que estaba cerca de la avenida Diagonal. No había letrero ni abajo, en el portero, ni en la puerta a la que llamé. Me salió un tipo de unos cincuenta años que dijo llamarse François (Fransúa) y que hablaba castellano con un marcado acento francés.

Aquello parecía más el piso de un soltero que la sede de una empresa. Incluso flotaba un olor a calcetines sudados y el suelo parecía no haber visto una fregona desde que murió Franco. El francés me pidió el talón antes de pasar al “taller”. No había rastro de fotocopiadoras, ni impresoras ni taller. Mi primer impulso fue salir por donde había entrado con mi talón guardado en la cartera. Dentro se oían otras voces.
“Tus compañeros de curso” me dijo

El Templo Masónico del toner

Aquello me producía cierta curiosidad ¿Qué hacía un francés intentando timar a españoles incautos en un piso de Barcelona? Ya España estaba bien surtida de chorizos. Además, ¿desde cuándo los timadores se anunciaban en El Pais?

Con la curiosidad de quién se asoma a una Logia Masónica, saqué el cheque de mi cartera y se lo entregué. A continuación me llevó por un pasillo hasta una habitación amplia donde conversaban tres españoles ante una mesa. François me presentó y me dio un destornillador de puntas intercambiables.
“Este es el equipamiento”

Un destornillador-equipamiento

¿Cómo que el equipamiento? ¿Dónde está la maquinaria que prometía el anuncio?-protesté

“El anuncio ponía E-QUI-PA-MIEN-TO”-replicó

Estuve a punto de pedirle que me devolviese el talón, pero no sabía si el asunto terminaría en forcejeo. Decidí esperar. Los siguientes minutos no escuché lo que decía ¿Cómo iba a presentarme en mi casa con un destornillador cuando mi esposa esperaba una “maquinaria”?

Empezamos con el toner Canon

François trajo unos cartuchos de la fotocopiadora PC-20. Resulta que la punta del destornillador era una especie de llave Allen que encajaba en los tornillos que mantenían unidas diferentes partes del cartucho de toner. Sin el “equipamiento” era difícil abrirlo sin romperlo. Eso me tranquilizó algo.

El resto del día lo pasamos desarmando cartuchos, limpiándolos, recargándolos y volviéndolos a armar. Y no sólo de la fotocopiadora de Canon. También de las impresoras láser de Apple, HP y Star-que en el fondo todas eran fabricadas por Canon.

Vendiendo tonercompatible 22 años

Por la noche volví a Tenerife con un destornillador en el maletín y la sensación de que no había perdido el dinero. Lo único que me quedaba era la explicación a mi esposa de cómo una maquinaria se había condensado en un simple destornillador.

François y su socio, Michel, resultaron ser dos emprendedores franceses que vieron la oportunidad de montar un negocio en España, primero con la formación y luego con la venta de toner y material para reciclar. Pasé varios años haciendo negocios con ellos.

Aquel viaje fue solo el comienzo de un tortuoso viaje lleno de tropiezos. Fue la primera toma de contacto con lo que sería mi ocupación en las siguientes dos décadas. Hasta conseguir la mayor tiendacartucho de Canarias.